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Otros usos del oro

La utilización del oro como afrodisíaco sigue vigente en Oriente entre los partidarios de la medicina tradicional hindú, jagurvédica o unani, parece que píldoras con dosis infinitesimales de oro o plata mezcladas con gemas provocan un efecto seguro en el amor. Este hecho ha sido confirmado por los escépticos médicos occidentales que han comprobado un claro aumento de las hormonas masculinas en individuos tratados con oro.

El oro ocupa un lugar de primera importancia en una de las terapias más eficaces (antes del descubrimiento de los antibióticos) contra la tuberculosis. El alemán Paul Ehrlich utilizó sales de oro para curar la enfermedad con tal éxito que obtuvo el Nobel de Medicina en 1908.

El oro-luz, el oro fuerza vital combate otro de los males que afligen al hombre occidental, la acidia, la falta de alegría de vivir, lo que los antiguos denominaban Melancolia o humor negro. En homeopatía se utilizan dosis infinitesimales de oligosales de oro, cobre y plata para combatir el síndrome de depresión y animar el tono psíquico y mental, dando la razón a Avicena que el año 1000 ya recomendaba las limaduras de oro contra las infecciones del corazón, la tristeza del alma y la debilidad de la vista.

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El oro de los faraones

El 17 de feberero de 1923 se extraía la última piedra que impedía el acceso a la tumba de Tutankamón, cumpliendose así el sueño de Howard Carter y Lord Carnavon. Ante sus ojos se mostraba finalmente el único tesoro que se había conservado intacto en el Valle de los Reyes. Tal tesoro perteneció a un jovencísimo faraón enterrado en el año 1343 a. de J.C. que, después de todo, no había hecho gran cosa que merecerse la fama que acompaña su nombre. En efecto, tal fama no se debía tanto a sus hazañas como a la tumba misma, que el valor de su contenido superaba los límites de lo imaginable.

A causa del enorme tesoro que custodiaba, la tumba de Tutankamón poseía un halo legendario y pesaba sobre ella la misteriosa “maldición de los faraones”. En efecto, se habían producido inquietantes accidentes en cadena en torno a este extraordinario descubrimiento arqueológico, pero la maldición fue sobre todo un rumor extendido astutamente por ladrones y mercaderes para mentener alejados a curiosos e investigadores desinteresados como Carter y Lord Carnavon.
Aquel día de 1923 el misterio iba a desvelarse y ambos arqueólogos estaban a punto de comtemplar por fin el ajuar funerario de un faraón egipcio, una increíble profusión de oro, joyas, maderas y metales preciosos. La tumba del faraón era realmente la “Casa de la Vida”, pues el resplandor y la incorruptibilidad del oro volvían eternos, relucientes e incorruptibles los objetos, adornos y, sobre todo, el cuerpo mismo del faraón allí custodiado. La momia de Tutankamón estaba protegida por tres sarcófagos y el último de ellos, el más cercano al cuerpo, era de oro puro, siendo también de oro la máscara que conserva para siempre el refinado y agraciado rostro del joven rey.

Himno a la alegria.

Visc -a- Catalunya…………………..